Jair Abonía, “la bordadora”. Paz en su tumba

Paz en la tumba de Jair Abonía. Foto tomada de Internet.

 

En este mundo de noticias tristes llega una que nos afecta. La muerte de Jair Abonía, un jugador que debutó para el profesionalismo en el Cúcuta Deportivo por allá en 1986. Era el tiempo de los avisos de pasacalle que anunciaba que el equipo jugaba el fin de semana, era la Cúcuta implacable con el sol, la que no daba tregua, aun quedaba en la mente el recuerdo de los niños pintados con carbón que asemejaban a nuestros antepasados “los motilones”, era el Cúcuta Deportivo que sacaba figuras para otros equipos y uno de ellos fue Jair Abonía, los comentaristas de la época lo apodaron la bordadora, porque su gambeta por izquierda o por derecha se hacía como las máquinas de coser.

Un morenazo  extrovertido, quizá tímido con la gente, pero dentro del grupo se hizo querer, “Pocho” Casadiego lo recuerda en el equipo que hizo parte con Carlos Arias, El “Galpón” Estrada, Alberto Cañas, Carlos Cañón, la entre otros como un jugador desequilibrante, veloz y para definirlo un Iguarán “chiquito”.

Investigan las autoridades porque sicarios acabaron con su vida cuando entrenaba a varios pequeños. Lo cierto es que Jair Abonía dejó huella en los equipos que actuó en el Cúcuta, luego fue figura con Millonarios, jugó para el Once Caldas, Trujillanos en Venezuela, pero las balas le dieron fin a su historia en este mundo. Paz en su tumba. El Jair que vimos en el General Santander nos dio alegrías y hoy quisimos recordarlo.

 

Pauta con Nosotros