Cúcuta Deportivo volvió a perder y ratificó su mal momento con un nuevo problema: el deficiente juego aéreo en defensa. Una pesadilla.
El equipo motilón no levanta cabeza. Pese a estar arriba 0-2 en Medellín, los dirigidos en esta ocasión por Braynner García no supieron sostener la ventaja. Errores infantiles, dando facilidades en su propia área y sin imponerse en el juego aéreo, sumó su tercera derrota en cinco salidas en Liga.
Pese a los buenos goles de Luis Fernando Hernández, el mejor de Cúcuta en lo que va del campeonato, y de Lucas Ríos, los motilones mostraron su peor cara y vio cómo se le escapaba la victoria. Un minuto después de la anotación de Ríos apareció el descuento con un potente cabezazo de Jorge Rivaldo, quien le ganó el duelo en el salto a Jhon Quiñones.
En ese momento, si observan el gol, el entrenador Juan David Niño, exReal Cundinamarca y quien perdió con el motilón en la final por el segundo ascenso el año anterior, tomó una decisión que cambió el partido: la señal de televisión muestra cómo le ordena a Jorge Obregón y a Jean Pineda para que ingresen al campo. Apenas iban 33 minutos y el mensaje era claro; mandar jugadores al campo para ganar por arriba, con Obregón, y para que manden la pelota al área, con Pineda. Un entrenador despierto, Niño, y del otro lado, uno dormido y que no leyó eso, García.
Ese golpe del 2-1 terminó siendo certero. Águilas se metió en partido y Cúcuta Deportivo se asustó. Y ahí se vio el otro gran problema de los motilones en lo que va del campeonato: no hay respuestas anímicas, no hay un cambio dentro del campo que permita contrarrestar las virtudes del rival.
Segundo tiempo sin reacción

El segundo tiempo fue la confirmación de lo mal que está Cúcuta Deportivo en el juego aéreo defensivo. En apenas dos minutos le dieron vuelta a la historia. Tiro de esquina que ejecutó Urueña, Diego Hernández (5) le ganó el duelo a Calcaterra que ni saltó y tampoco molestó al central local para que Obregón (99) empujara la pelota, sin marca. 2-2.
Y dos minutos después llegó el definitivo 3-2. Nuevamente Urueña ejecutó una falta, mandó la pelota al área donde otra vez Hernández ganó por arriba, sin marca, bajó la pelota y llegó el cabezazo de Rivaldo para poner a festejar a los locales y dejar con las manos vacías a los cucuteños. Un gol fácil en el que se vio a un inocente equipo defendiendo, que pareció más un equipo de colegio que a uno profesional. Desordenado, sin respuestas. Amateur.
Desde ese momento Cúcuta tuvo 40 minutos para intentar llegar a la igualdad y no fu capaz. Mentalmente quedó bloqueado, destruido. Las ideas no llegaron. De manera insólita el entrenador sacó a ‘LuisFer’ Hernández y envió al campo a Ochoa, que entró a ser lateral por derecha y mandar a Abonía a jugar como extremo cuando no es su posición. Ya Ríos había salido, porque físicamente está para jugar 20 minutos, Kevin Londoño había reemplazado a Berdugo y se perdió juego en la mitad.
Todo mal para Cúcuta Deportivo. Dos puntos de 15 disputados y ante ese panorama se tendrá que enfrentar el experimentado entrenador Richard Páez. A buscar soluciones con un plantel que no reacciona, que no encuentra caminos para cambiar esta triste historia en donde la oscuridad se apodera del equipo y no se ve una luz que de claridad. Ni afuera ni adentro del campo. Y apenas van cinco fechas…
Por: Leonardo Duque Soto, especial para Soyrojinegro.com