Este martes 10 de febrero empieza la era de Richard Páez, quien no terminó de desempacar maletas, ni de acomodarse en el banquillo técnico y ya dirige su primer partido desde la raya, en casa y frente a un necesitado Independiente Medellín.
Es de suponer que el técnico venezolano no hará grandes cambios, dadas las pocas horas de trabajo, aunque una que otra instrucción impartirá para que el equipo empiece a mostrar cosas diferentes dentro del campo.
El cambio de timonel, como ocurre en la mayoría de casos, trae aire fresco, nuevas ideas, y esto le puede venir bien al equipo para ganar y devolverle la fe a una afición rojinegra desmotivada.
Sin embargo, más que aires renovados, lo que necesita el grupo es confianza y trabajo, mucho trabajo. Ese que no pudo tener el ‘Rolo’ Flórez por la imposibilidad de contar con la plantilla completa para entrenar.
Porque, seamos justos, la nómina del Cúcuta no está entre las peores del campeonato y puede aspirar a estar más arriba en la tabla. Pero debe afinar detalles y movimientos y eso se consigue con sesiones de entrenamiento.
Debe aprender a cuidar los resultados, mantener la fortaleza física y mental en los segundos tiempos y, definitivamente, mejorar el juego aéreo, que le ha costado varios resultados. Por ahí debe empezar el trabajo del profe.
Pero no todo es malo, encuentra a un equipo que es propositivo, muestra ganas y tiene hombres en ataque que han dejado ver su valía como Luifer Hernández, Eduar Arizalas y el goleador Jaime Peralta, que cuando está concentrado marca diferencia.
Ojalá el partido con Medellín puede ser el punto de partida para empezar a cambiar la historia y que lleguen los triunfos que tanto anhela el hincha.